Benigno Castillo llevaba dos años desaparecido. Como si la tierra se lo hubiera tragado, ni sus familiares ni la Policía habían logrado saber de su paradero. Hasta principios de este año, cuando la división Trata de Personas lo halló en un geriátrico de Monte Quemado, en Santiago del Estero.

El caso del hombre que vivía en Villa Muñecas es uno de los tantos que ocurren semanalmente en la provincia, y que según las autoridades policiales suelen tener final feliz. La desaparición de Castillo fue derivada a principios de este año por la Justicia a la división que dirige el comisario Julio Fernández, quien ubicó su paradero gracias a la colaboración de la Policía santiagueña.

"Los casos de desaparición de personas llegan a nuestra dependencia por la colaboración constante que tenemos nosotros con otras jurisdicciones", explicó Fernández. Hace una semana hubo dos hechos que repercutieron en los medios de prensa.

En el primero de ellos, dos adolescentes que viven en el interior de la provincia habían desaparecido de sus casas, y aparecieron en Santiago del Estero. "Fue un caso particular. Si hubiera habido trata de personas tendría que haber intervenido la Justicia Federal de esa provincia. En cambio, el fiscal ordenó que sean restituidas a sus padres. No hubo denuncia en Tucumán", explicó Fernández.

El segundo caso fue la desaparición de un adolescente de 14 años que tiene Síndrome de Down. Fuentes policiales comentaron que el menor se subió a un colectivo en la terminal de ómnibus, y se bajó en El Bobadal, Santiago del Estero.

La Policía de esa localidad se contactó con sus pares tucumanos, quienes sospecharon que se trataba del adolescente cuya desaparición había sido denunciada por sus padres, ya que llevaba consigo una valija verde.

Las mujeres

El comisario Fernández explicó que los casos de fuga de hogar o de búsqueda de menores desaparecidos son frecuentes. "En el caso de mujeres adolescentes, suele pasar que conocen a otras personas por internet y se contactan a través de mensajes de texto, y comienzan un amorío. Intervenimos porque son víctimas potenciales de trata de personas", explicó.

Si hay un delito, interviene la Justicia. Sin embargo, en la mayoría de estos casos se deriva la causa a la Dirección de Niñez y Adolescencia del Ministerio de Desarrollo Social. Fernández destacó que existe un protocolo de actuación aprobado por la Legislatura en 2009, en adhesión a la ley nacional de Protección Integral de Niños y Adolescentes. "Hay que recibir las denuncias y actuar en forma inmediata. No existe eso de que hay que esperar 24 o 48 horas. Hay que actuar sin demoras", manifestó.